Los familiares de los enfermos que deambulan-mos de noche por salas de espera, pasillos y cafeterías de los hospitales, mal afeitados, poco aseados, con ropas inverosímiles y caras de pocos amigos creo que representamos lo que ha sido hasta este momento el estado del bienestar.
Un tiempo en un lugar en el que mas que menos lo ricos y los pobres se han rozado en la enfermedad..., que no es poco. Vale, no tenemos seguro dental, y si nos pilla algo raro el tamaño de la bolsa si importa. Pero echando un vistazo fueramuros y otra mirada a nuestros padres-abuelos estos hospitales de noche en los que una chaqueta de MAN, si, la tienda del exnovio de la Mila, donde viste el nuevo Duque de Alba, y una pelliza de..., mejor no preguntar, se intercambian el txiskero para fumarse un cigarro con la misma cara de preocupación, merece la pena. Al menos mientras ha durado.
Pd, yo ando por aquí que le han retocado el chasis a la madre, cosas de la edad y la osteoporosis. Ya es un poco Guggenheim, retocada con titanio.
domingo 15 de enero de 2012
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2 comentarios:
El capellán del hospital de Gipuzkoa tenía la p... costumbre de llevar el viático a las 5 de la mañana. ¡No veas los sustos que me llevaba cuando venía donde mi madre y yo había conseguido cerrar los ojos media hora en esa butaca incómoda. Per aún así es un tío majo.
Oxtia tu viático!!! ;-), muxu andi bat
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