sábado 7 de enero de 2012

Lo más complicado del mundo

Le leo a Stephen Hawking que se pasa la mayor parte del día intentando "desentrañar los secretos del pensamiento femenino", con el científico británico ya somos..., no tantos. Como en política, o creencias de distinto tipo damos por sentado que toooooooodo el mundo piensa como nosotros. Más o menos. Que el nosotros es mayoritario, muuuuuuy mayoritario, y que lo que hacemos, decimos o pensamos es lo normal. A los tios que nos gustan las tías (la inmensa mayoría en mi entorno) nos pasa que estamos pensando en tías una parte muy importante de nuestra vida, ¿cuánto tiempo?, no lo he contado pero mucho, y así lo compartimos y confesamos cuándo la fratia se reune en torno a unos bebestibles (la inmensa mayoría de las veces, en mi entorno). Pero de manera simplista he ido dando por sentado que todos, todos nosotros, en ese laaaaaargo tiempo que dedicamos a pensar en la otra mitad de la humanidad una parte del mismo lo dedicabamos a intentar descifrar en qué piensan las mujeres, porqué piensan así, qué buscan, qué esconden, qué..., buf!, un universo. Pues no. Unos porque creen que lo saben todo, todo lo que les interesa al menos, otros, porque creen de manera radical que son iguales, y en esa igualdad si hay que descubrir algo sería sobre el ser humano en su conjunto, nada relevante existe asociado al género, confundiendo derechos y espíritu, en mi opinión. Algunos más no buscan por agotamiento, llevan tanto tiempo buscando sin éxito que han desistido, otros, por aburrimiento, creen que no hay nada interesante ahí dentro, está fuera lo bueno...., otros,..., bueno, que al final somos pocos los que seguimos con nuestra piedra roseta buscando secretos en femenino. Me dicen que será porque al fin y al cabo he sido un mediocre explorador y nunca he sabido ver la cruz gigante pintada en el mapa que señala dónde está enterrado el tesoro. Será. Pero me sigue pareciendo un misterio del kopón.

1 comentarios:

Juli Gan dijo...

¡Qué va! Después de perder el tiempo cinco años en la facultad de CCSS de Leioa y tras otros muchos años de comparaciones empíricas, creo que no es una cuestión biológica sino de tradición cultural. La evolución de los procesos mentales e intelectuales humanos son producto más del devenir educativo durante siglos que de cualquier otra cosa. Por eso el sentido común varía según la tradición cultural. Los hombres están convencidos de que las mujeres piensan raro (Y las mujeres idem de los hombres) por la separación tradicional de "los chicos con los chicos y las chicas con las chicas".