domingo 1 de enero de 2012
Gente que me cae mal
No hay mucha gente que me caiga mal. Tenia uno y me lo han quitado, pero eso se merece un post para el solo. Pues eso que no creo que haya mucha gente que me caiga mal. Es un pensamiento que mantengo durante casi todo el año pero que en Navidades pongo a revisar. Uno de los días, 24 o 31 vuelvo a una calle con nombre de txarko y me cruzo con un montón de personas a las que he borrado de mi vida. Por cada reencuentro entrañable y emotivo me cruzo con cinco gilipollas a los que la edad ha incrementado su estupidez, miseria moral y bajura de miras...La alopecia, las canas, las arrugas y los kilos extras han borrado la esperanza de que esos jóvenes mediocres hasta la nausea pudieran ser redimidos por la vida, el paso del tiempo,..., tralali tralala... Pues no. Una papada con teba gritando al camarero como gritaba su viejo, su abuelo y gritara su hijo que ya apunta maneras zurrando desde el triciclo a un gafotas con jersey campeón del mundo de moñas. Buf!!!, que puto rollo!, y lo peor son ellas, hace una eternidad, adolescentes con bolso y pañuelo con motivos hípicos escudriñando el árbol genealógico y los cruces de sociedades mercantiles y ahora señoras a las que ha atropellado un camión de lípidos y la talla 44, que me saludan y sonríen como si fuésemos colegas!!!!, ?????, de que??,..., Navidad..., hator, hator mutil etxera..., kale hau ez da nire etxea, argi dago,..., ala!, a borrar a esta tropa again!, hasta el año que viene.
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