Ósea el carnet vasco. Que perezaaaaaaaa!, no lo entiendo. Creo que es una de esas batallas un tanto memas en las que nos metemos jugando a los espejos. Miramos fijamente al contrincante y acabamos haciendo todo lo que el hace sin plantearnos si es bueno o malo. Que aporta un carnet (de) vasco?, nada. Ser o no ser vasco es por un lado un sentimiento y por otro un accidente administrativo. El sentimiento no se gestiona desde una txartela, aquí, ademas, por lo común, nos gusta poco exteriorizar sentimientos, y cada cual lo vive desde su particular ruta vital y sentimental. No hay carnet por puntos que pueda señalar al Stajanov de lo vasco. En cuanto al accidente administrativo que te agrupa en una ciudadanía por razones de padrón, laborales o sentimentales, no deja de ser eso, un accidente. El accidente administrativo que quiero para mi y para mi tribu desde luego no se articula con carnets. Un DNI es una ficha policial, mitad estalinista, mitad mussoliniana que hace que cuando un individuo, por edad, empieza a regir y en convertirse en potencial amenaza para el statu quo existente, -el que sea- pase por comisaría, o stand festivo, me da igual el color de la jaula, a dejar sus huellas digitales, foto y datos familiares. Un numero de seguridad social y poco mas debería ser suficiente. Hace un par de años se murió la Fermina, tan vieja que era euskaldun de un pueblo de mas abajo de Pamplona, nunca tuvo nevera, ni TV, ni DNI. Gora Fermina!
viernes 9 de diciembre de 2011
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