
Que sí, que me ha gustado Milenium, ¿los tres? sí, los tres. Me impuse de mala gana a mi educación contracultural, -
todo aquello que adoran las masas es malo, o, malísimo-, y me alegró mucho el haberlo hecho, -pero mucho-, me dejé llevar por la riada de opiniones favorables a estos tochos de color negro y acerté. Aunque esa decisión me haya llevado a coincidir en bastantes apreciaciones con Vargas Llosa,
"Lisbeth Salander debe vivir", El País, 6/9/09 , -
y hacía.., ¡ufff!, ni me acuerdo, el tiempo que no coincidía con él ni en una palabra-. En mi modesto saber y entender no es una gran obra, pero tiene la virtud, la inmensa virtud, de ser un pasatiempo formidable, ¿un libro piscinero?, -mertzi Marimo-, si, pero con tres pequeñas-grandes diferencias respecto a otros similares. Uno, la intención de incorporar temas sociales, problemas reales, en la trama principal o secundaria de la obra. La violencia contra las mujeres, evidente, pero también otros, como, por ejemplo, el problema penitenciario en Suecia (
me descojono de un problema que consiste en mantener 54 presos en una cárcel-hostal con capacidad para 45, pero claro, lo que el libro señala es que para la sensibilidad sueca una saturación así, provocada fundamentalmente por la pésima integración de los inmigrantes de segunda generación, si que cuestiona a un país que a finales de los 70 tuvo tan sólo alrededor de 80 presos en primer grado, ¡mira tú!, en algún sitio se hacen preguntas del estilo "¿qué hemos hecho mal desde entonces?"). Dos, tiene muy buenos protagonistas secundarios, Dragan Armanskij, es, en mi opinión, uno de los mejores, coincido de nuevo con Vargas LLosa, -¡que se le va a hacer!-, si fuera una serie de TV este tipo, Armanskij, tendría un spin-off en un ti-ta. Y tres, Lisbeth Salander. Esta mujer es un arquetipo
, -un arquetipo es el patrón ejemplar del cual otros objetos, ideas o conceptos se derivan, fuente; wikipedia-, un personaje entrañable que ya tiene un hueco en mi vida. Me aburren los especialistas en Millenium, una novela piscinera al fin y al cabo, y en las interpretaciones arcanas de la trilogía, o aquellos que intentan explicar a los demás quien es en realidad Lisbeth Salander, -me sucede lo mismo con los que lo hacen con Sherlock, o D'Artagnan-, pero todavía me irritan más los enemigos acerrimos que reconocen no haberla leído, o como mucho,
"unas páginas", que la ponen pingando. Sí, este post nace de las melonadas de Iñaki Ezquerra,
autor de nulo éxito y menor talento como le denomina acertadamente Javier Vizcaíno (tuve el disgusto de leerme "La caída del caserio Usher", del forero bilbaíno y ¡¡puaghh!!), y de otros muchos, basicamente, piconicos.
Me mola la Sally y, ¡cuidadito con meterse con mi gente!.